La festividad de Imbolg (también conocida como Imbolc, Oimelc, Brigantia, La Candelaria, Festival de las Luces, o Lá Fhéile Bríde, Día de Brígida) tiene lugar seis semanas después de Yule y seis semanas antes de Ostara, el Equinoccio de Primavera. Aunque la fecha exacta suele oscilar entre el 31 de enero y el 2 de febrero, se celebra habitualmente en la víspera de este segundo día.
Para los antiguos cultos, marca el final del invierno y el resurgir de las primeras luces de la primavera.
La Anciana Dama celta del Invierno, La Cailleach, renace como la Doncella Bríde (Brígida), Señora del fuego, la inspiración, la sanación, y patrona de los poetas, curanderos y sacerdotes. Y es a ella a quien se le rinden honores durante este tiempo.
En inglés, la palabra utilizada para novia, es bride en honor de esta diosa que también se consideraba protectora de las mujeres que contraían matrimonio mediante el rito de la atadura de manos.
El mes de febrero, que conicide con el punto medio del periodo conocido como Faoilleach (Mes del Lobo) o también como a' marbh mhiós (tiempo de los muertos), es un mes frio y oscuro, duro como pocos. Pero a pesar de ello, en él pueden verse pequeños signos de que una incipiente vida comienza a germinar en la tierra.
Durante el Imbolg, momento en el que llega a su cénit la Estación de las Noches Largas, es tradición encender una gran multitud de velas y antorchas para simbolizar el retorno de la luz solar que horada las sombras y anticipar el regocijo de la llegada de la estación luminosa. También se hacen muñecas llamadas "Brideog" con hojas de maíz para representar la fertilidad de la tierra y pedir el regreso de la abundancia a los campos y al hogar.