Fotografía original de Gary Black.

 

Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; una enorme playa virgen donde tenía una casita en la que pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para sus libros. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida.
Una mañana, mientras paseaba por la playa contemplando el océano, vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña, como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla para lanzarlas de nuevo al agua. El hombre le preguntó al joven qué estaba haciendo. Éste le contestó:

-Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.

Dijo entonces el escritor:

-Pero esto que haces no tiene sentido. En primer lugar, es su destino: morirán y serán alimento para otros animales. Y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas.

El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó:

-Para ésta sí tiene sentido.

El escritor se marchó un tanto desconcertado. No podía explicarse una conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y por la noche no durmió bien. Soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas.
A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven... y lo ayudó a salvar estrellas.

 

 



 

 

Música: "Rose's Theme" - Titanic BSO, James Horner.

-Graphics By Bogar-