Adiós, vida mía, no te entretengo,
parte libre como siempre has sido;
y perdona estas lágrimas mías,
que así solamente te llevas tristeza.
Gratos fueron los momentos transcurridos,
gratas las caricias que tu piel rozaron,
hermosas las mañanas y las noches
y plácidas las horas mientras hubo risas...
Que las risas se han roto y no sé cómo.
Tengo en el pecho un dolor inmenso
y no acierto a explicarlo sin herirte,
sin ser verdugo, y juez, y parte;
sin ser cobarde ante tu suerte.
Discúlpame entonces si escojo el olvido.
Y no pienses, ni preguntes, tan sólo vete...
Adiós, vida mía, que te escapas,
que abandonas este cuerpo y estas venas;
y déjame dormir mientras te alejas...
que no quiero respirar cuando te vayas.
- BOGAR -